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Neoevolucionismo cultural

Neoevolucionismo cultural

Por Esteban Chacalluca Larico

La cultura proviene del latín cultus, es un término que tiene muchos significados interrelacionados, originalmente significaba el cultivo del alma o la mente, pasando por la interpretación folklórica, cultivación de la espiritualidad o la individualidad libre como la expresión plena del ser auténtico y único. A su vez, proviene de la voz colere que significa cuidado del campo o ganado.

La cultura está asociada a tres sentidos básicos: gusto por las bellas artes y las humanidades patrón integral del conocimiento humano, creencia y comportamiento dependiendo de la capacidad para el pensamiento simbólico y el aprendizaje social, y actitudes, valores, metas y prácticas que caracterizan a una institución, una organización y comunidad.

A finales del siglo XIX Tylor, pensaba que las sociedades primitivas de su época eran residuos de antiguas formas culturales, por las que necesariamente habría pasado la civilización de Occidente antes de llegar a ser. En Estados Unidos, hacia la década de 1940 tomó el rumbo antropológico orientado hacia el neoevolucionista, interesado por el cambio social, cultural y las relaciones entre cultura y medio ambiente. Entonces, la cultura surgió como un concepto central de la antropología, abarcando todos los fenómenos humanos que no son el resultado de la genética.

Según Leslie White (1992) y Julian Steward (1992), que encabezaron la corriente neoevolucionista, la cultura es el producto de las relaciones históricas entre un grupo humano y su medio ambiente, de esta manera la cultura toma el carácter dinámico.

Steward y White conciertan que la cultura es sólo uno de los ámbitos de la vida social. Para White, la cultura no es un fenómeno. El aprovechamiento energético es el motor de las transformaciones culturales: estimula la transformación de la tecnología disponible, tendiendo siempre a mejorar. De esta manera, la cultura está determinada por el aprovechamiento del ser humano que se traduce en energía. La estructura social y la división del trabajo se reflejan en el sistema de creencias del grupo. Modificaciones en la tecnología y energía que se produce en este proceso. White, define a esto como el estudio de la cultura como fenómeno total.

Por otro lado Steward (1992), retomando la concepción de Kroeber la cultura como un hecho que se encontraba por encima y fuera de la naturaleza. Además sostiene que debía haber un diálogo entre ambos. Para Steward, la cultura es un fenómeno o capacidad del ser humano que le permite adaptarse a su medio biológico y la cultura sigue un proceso de evolución multilineal, de ahí que, no todas las culturas pasan de un estado salvaje a la barbarie y a la civilización. Además se inclina hacia el relativismo cultural.

Según Marshall Sahlins (1992), la evolución cultural sigue dos direcciones. Una de ellas crea diversidad a través de una modificación de adaptación: las nuevas formas se diferencian de las viejas. Y por otra parte, la evolución genera progreso: las formas superiores surgen de las inferiores y las sobrepasan.

El materialismo cultural de Marvin Harris, establece una triple división entre grupos de conceptos que atiende a su relación causal. La infraestructura que se refiere al modo de producción, tecnología, condiciones geográficas, etc., la estructura que se refiere al modo de organización social, estructura jerárquica, etc. y la supraestructura que consiste en valores religiosos y morales, creaciones artísticas, leyes y otros.

Mosterín (2009) define la cultura como la información transmitida por aprendizaje social entre animales de la misma especie. Sin embargo, ampliando al cosmos, la cultura no es un fenómeno exclusivamente humano, sino está adaptada en especies animales, humanos y no humanos superiores. Es decir, los humanos híbridos con los extraterrestres se adaptan a la realidad humana y tienden a superar los límites de la cultura humana.

De ahí que Giménez (2005) en su libro Concepción simbólica de la cultura, menciona que la dimensión simbólica está en todas partes, verbalizada en el discurso. Acarreando esta concepción simbólica a la cultura cósmica se puede decir que la simbología que se presenta en las grandes construcciones megalíticas, el código binario en las extensas figuras encontradas en los espacios abiertos de Inglaterra o cualquier lugar del mundo, los edificios construidos en la superficie lunar encontrados por la tripulación del Apolo 11, compuesta por el comandante de la misión Neil A. Armstrong y Edwin E. Aldrin Jr., esto hace notar que se debe ampliar el concepto de la cultura a nivel cósmico.

En las civilizaciones humanas, híbridas y no humanas, el significado de la cultura seguirá extendiéndose. Sin embargo, se deberá promover la integración social respetando la democracia cultural y social para fortalecer mejor la civilización humana. En términos de interculturalidad, la sociedad contemporánea que está basada en el uso de tecnología avanzada, se prevé una interculturalidad entre los habitantes del cosmos, donde se producen la interrelación, interacción e intercambio de los conocimientos de la ciencia y tecnología. Asimismo, la forma de vida para ensanchar la visión del futuro.

BIBLIOGRAFÍA

Mosterín, J. (2009). La cultura humana. Espasa Calpe. Madrid, España.

Sahlins, M. (1992). Evolución específica y evolución general. En: Bohannan, P y Glazer, M. (comp). Antropología. Lecturas. McGraw-Hill. Madrid, España.

Steward, J. (1992). El concepto y el método de la ecología cultural. En: Bohannan, P y Glazer, M. (comp): Antropología. Lecturas. McGraw-Hill. Madrid.

Tylor, E. (1995). La ciencia de la cultura. En: Kahn, J. S. (comp.): El concepto de cultura. Anagrama. Barcelona, España.

White, L. A. (1992). La energía y la evolución de la cultura. En: Bohannan, P y Glazer, M. (comp): Antropología. Lecturas. McGraw-Hill. Madrid, España.

viernes, 15 de abril de 2016

Conferencia Martín Barbero

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